Aunque superficialmente incambiado, el panorama de Medio Oriente tras cada efusión de sangre emerge caleidoscópicamente transmutado en un enredo más difícil de desatar que el que le precediera. Caen los misiles, sigue la tregua, se cuentan los muertos.
Tomemos las incursiones israelíes contra atacantes ubicados más allá de sus fronteras, enfrascados en alcanzar a la población civil. En 1982, Israel desató la llamada operación Paz para Galilea contra el sur del Líbano, embate que llevó a las tropas israelíes hasta las inmediaciones de Beirut. Sí, el fin de aquella ofensiva/defensiva culminó con el abandono del Líbano por parte de la OLP, pero ella fue de inmediato sustituida por la milicia chiita radical de Hezbollah. Fueron los ataques de Hezbollah contra Israel desde el sur del Líbano los que llevaron a Israel a lanzar la llamada operación Viñas de Ira en 1996 y la operación Cambio de Dirección en 2006. Hoy Hezbollah sigue enseñoreado del Líbano.
En 2005, Israel abandonó la franja de Gaza, levantando los petates de sus colonos judíos, desmantelando la infraestructura instalada desde su captura en 1967, con excepción de aquella destinada a la exportación. En el titular, podría decirse que se hizo lugar al primer estado palestino de la historia, de no ser por las limitadas condiciones impuestas por el bloqueo militar israelí, que de inmediato llevó a los 1,7 millones de palestinos que allí residen a ver su supuesta patria convertida en un virtual encierro. Su ira y frustración llevó al fin de la OLP como organización política en Gaza, y su sustitución por la fanatizada milicia islámica de Hamas, hoy guardia pretoriana controladora de Gaza. Profecía cumplida: la franja se ha convertido en un campo de concentración de palestinos, cuyo cerco perimetral lo conforman el bloqueo israelí a bienes y personas, así como el gobierno militar de Hamas, empeñado no en generar prosperidad para los palestinos, sino en perpetuar su estado de odio y miseria como forma de alcanzar el bárbaro objetivo final de la milicia: arrojar a los judíos israelíes al mar.
La lluvia de 12 mil misiles y morteros desde Gaza sobre Israel precipitó, en 2008, otra vuelta al caleidoscopio: la llamada operación Plomo Fundido. ¿Resultado en este caso? Hamas selló su alianza militar con el chiismo iraní, utilizó su dominio territorial para construir un dédalo subterráneo a fin de aprovisionarse militarmente, y descubrió las ventajas propagandísticas internacionales de ubicar sus plataformas de lanzamiento de misiles en zonas habitadas por civiles. Ya no sería necesario mandar «mártires» a volar por los aires en Israel, sino que sería Israel quien los haría mártires en sus escuelas, asilos de ancianos y guarderías.
Desde el 2009, Hamas ha lanzado más de 3.000 ataques sobre territorio israelí, en una guerra sucia y prolongada, de la que los titulares de prensa mencionaran muy poco: transcurría por espasmos, la administraban los servicios de inteligencia de ambos bandos, en muchos casos involucraba intercambio de dinero desde Israel a los mandos militares de Hamas, a cambio de abstenerse de atacar, y siempre alimentaba la calidad y cantidad del gasto público israelí destinado a defensa.
Cuando uno de los involucrados en estas sórdidas transacciones, el dirigente militar de Hamas Ahmed Jabari, dio señales de no atenerse a los términos pactados y, por el contrario, apadrinar nuevos contrabandos de armas a la franja, Israel decidió asesinarlo, precipitando de inmediato la reacción de Hamas y más de 1.500 ataques de morteros y misiles sobre la población civil israelí. Así surgió el 14 de noviembre la operación Pilar de Defensa, que llegara a su fin el 21 de noviembre, con el acuerdo de una tregua, cuyos términos son de realización incierta.
Y otra vuelta del caleidoscopio. El cese el fuego implicaría cierta moderación en los términos del bloqueo israelí a Gaza, a cambio de suspender los ataques de Hamas. Eso le basta a la organización para sentir que ha dado un paso más en su indetenible camino a sustituir a la OLP y su crecientemente irrelevante líder, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina que rige la margen occidental del Jordán, Mahmoud Abbas. Si, al tiempo, bienes y personas circulan con más libertad desde y hacia Gaza, Hamas asegurará haber justificado las 140 muertes que, entre palestinos, desatara el conflicto. Y eso es lo que les asegurará a los gobiernos de islámicos de Turquía, Catar y Egipto, a quienes ahora ve como aliados cercanos, ocupando el lugar que hasta ahora ocuparan Siria e Irán.
Y falta que le hará a Hamas estos tres nuevos amigos. Porque Israel emerge del conflicto militarmente intacto, y consistentemente blindado contra un Medio Oriente más hostil, sí, pero más dividido y debilitado por sus conflictos internos. Si algo muestra la lluvia de misiles de los últimos días es que los sistemas de defensa israelíes operan a plena capacidad, y blindan políticamente a las opciones más radicales (representadas por el gobierno de coalición que encarnan Benjamin Netanyahu y Avigdor Lieberman). Súmesele a eso un ciclo de prosperidad económica, y nada hace pensar que los israelíes no concurran a las urnas en enero de 2013 ratificando su desentendimiento de un proceso de diálogo con la ANP o Hamas. La paz entre israelíes y palestinos sigue siendo, por tanto, apenas un tópico para seminarios académicos.
Gaza: misil, tregua y muertos
26/Nov/2012
El Observador, Pablo Aragón